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viernes, 6 de agosto de 2010

...Y DEMONIOS

Corre creyendo huir de la muerte, pero es de su angel de quien huye, que trata de avisarle que la de la guadaña le espera al final, justo al final, de ese recorrido...

martes, 27 de julio de 2010

EL ÁNGEL

El asesino miró a los ojos de su víctima. Debajo del fino pasamontañas que cubría su rostro se dibujó una sonrisa. Una melodía de algún artista francés tocando el piano sonaba en el viejo reproductor de cds. En frente de él unos ojos tenían miedo. Intuían que pronto quedarían sin vida. Su dueña, una joven hermosa, amordazada y atada a una silla, apenas ya tenía fuerzas. Llevaba largas horas forcejeando con sus ligaduras.

El asesino sonrió de nuevo. Se quitó el pasamontañas. Su cara se mostró ahora sin máscaras. La sonrisa seguía en sus labios. Ella apenas se inmutó a pesar de la sorpresa del rostro, no le conocía.

“Tiemblas, ¿por qué?” Con suavidad quitó el esparadrapo de su cara y sacó la bola de tela de su boca. Ella respiró, profundamente, preparándose para responder.

“Me vas a matar.” Respondió, o tal vez preguntó, con una firmeza y una tranquilidad de la que ella misma se sorprendió.

“No es cierto. Tan solo te voy a liberar. Vivimos en un mundo horrible. Gobiernan reyes dictadores sin escrúpulos, gobernantes mentirosos, hombres avariciosos, dioses perversos... ¿crees que alguno de esos dioses te salvará de después de tu muerte natural? Sé una mártir en mis manos y serás redimida de tu pecado, deja que yo cargue con tu culpa, te ayudaré a salvar tu alma por toda la vida eterna.”

“¿Acaso eres Dios?” La víctima preguntó, temerosa.

“No, tan solo soy un ángel, tu ángel.” No dijo una palabra más. A partir de aquí todo se precipitó. Cogió una cuchilla de la mesa. Se colocó tras la víctima. La vela tembló. Todas las sombras temblaron. Las sombras de los objetos inertes temblaron. También las sombras de los dos seres vivos, aún dos, que se encontraban en la sala.