ATENCIÓN
viernes, 30 de julio de 2010
ABSURDA DEDICATORIA (y1)
domingo, 18 de julio de 2010
SENTENCIAS
Nos miramos a los ojos y rápidamente somos conscientes de que somos incompatibles. Y es una pena. Ella es preciosa, y yo, creo, no estoy nada mal. Pero no hay química. No hay magia. No saltan chispitas si se cruzan nuestras miradas o si nos rozamos la mano sin querer. Todo es genial, sí. Es divertida, alegre, y yo me muestro interesante. Se ríe mucho con mis chistes. Pero nuestros corazones laten tristes por la ausencia de otras personas.
El otro día me sorprendí a mí mismo imaginándomela desnuda. Y esa visión me dio asco. Me dio vergüenza y rápidamente borré esa imagen de mi mente. Ella debe hacer algo parecido porque a veces me mira fijamente y después se ruboriza. Y después baja la mirada. Y después se pone nerviosa. Y a mí me parece, cuanto menos, chistoso y sonrío. Y ella se da cuenta y se levanta y me dice que debe hacer algo y se va. Una vez dijo “he quedado”, inconsciente, como una frase ya preparada para deshacerse de alguien, esta vez de mí. No pude reprimir la risa y ella se enfadó. Tardé dos días en volverla a ver.
Eso de las frases preparadas lo hace mucho. Tiene un repertorio enorme de sentencias memorizadas de uso colectivo que suelta a veces sin pensar. Ayer, mismamente, me confirmó mi teoría acerca de que su corazón tampoco late con más fuerza al estar cerca de mí, al espetarme sin venir ni siquiera a cuento “yo te quiero mucho. Te quiero, pero como amigo. Es más, no me acostaría contigo ni aunque fueras la última persona en el mundo y el futuro de la humanidad dependiera de nosotros”. Y yo me reí. Esta vez con más fuerza. Me resulta curioso que diga eso teniendo en cuenta que un cataclismo ha destruido casi completamente la tierra y sólo un puñado de seres vivos ha sobrevivido, por lo que he podido constatar en sus periodos de ausencia, un par de cada especie. Y nosotros somos los representantes de la raza humana. Y esto me hace muchísima gracia y me río, casi con violencia. Y ella se ofende, y se va, meditando, seguro, que debe medir más sus palabras. Esta vez tardará más de dos días en volver, estoy seguro.