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martes, 14 de septiembre de 2010

sábado, 28 de agosto de 2010

BIENVENIDO AL INFIERNO

Como en otra ocasiones es una canción la que me dio una idea para un relato. En este caso, la canción es Welcome to Hell, de Ska-p, y es que la música es fuente de muchas de mis inspiraciones...


A partir del segundo día en el corredor de la muerte perdí la cuenta del tiempo. Llevo encerrado aquí lo que me parece varias veces mi vida. Alguien me susurró que casi unos cinco años, pero no hay manera de poder estar seguro. Antes pensaba en mi ejecución. Antes pensaba en el juicio que me trajo aquí. Antes pensaba en la detención. Ya no es así. Dejé de hacerlo. Un día dejé de pensar. Siempre he defendido que era inocente. Que no la conocía. Que ni siquiera estaba allí. Nadie me creyó. Ni tan siquiera mi familia. Nadie. Juré que no fui yo. Pero nadie me escuchó. Dejé de pensar en todo eso. Me abandoné. Los días empezaron a mezclarse debido a una rutina rigurosa impuesta por sabe quién que me permitía vivir sin vivir.

Y así hasta hace dos semanas que me notificaron la fecha de mi muerte, de mi ejecución, claro. Es hoy, en apenas tres minutos. De repente todo volvió a mi cabeza. Y por un momento casi enloquecí, pero recuperé el control de mi mente.

Estoy tumbado en una cama. Varias correas me mantienen inmovilizado. Me atraviesan el brazo con una aguja desinfectada, conectada a una maquina. Frente a mi un cristal. Tras él un montón de testigos de este crimen, asesinato por asesinato, salvo que yo no cometí ninguno de ellos. No puedo verlos, a los testigos, pero sé que están ahí, casi puedo oírlos respirar, murmurar, justificarse, llorar.

Esperamos, todos, una llamada que no llega.

De pronto lo veo claro. ¡Sí, fui yo! Yo la sorprendí. Yo la obligué a subir al coche. Yo la llevé a esa casa abandonada, ahora ya sé donde está. Yo la golpeé, la violé, la maté y luego volví a violarla, si es que se puede violar a los muertos. ¿Por qué lo había olvidado? ¡Sí, fui yo! Esto es justo.

La maquina se ha puesto en funcionamiento. Pero yo casi no me doy cuenta. Mi cabeza está trabajando a toda velocidad reconstruyendo los sucesos de aquella noche a toda velocidad. Me distraigo por un momento ya que una mezcla de varios líquidos pasea por dentro mío, desde mi brazo al resto del cuerpo. Pero mi cabeza vuelve a concentrarse. ¡Sí fui yo! ¡Yo lo hice! ¡Soy culpable!

Alguien ríe y alguien llora tras el cristal.

Y justo en el último momento, dudo. No puedo ya estar seguro de si todo lo que vi claro hace tan solo un momento es la historia de los recuerdos del hecho en sí o de las declaraciones, testimonios y reconstrucciones del juicio que me condenó. Con mi último latido de corazón, con mi última bocanada de aire, pongo en duda los pensamientos de mis últimos tres minutos. Y también los pensamientos de toda mi vida. Me pongo en duda a mí mismo. Bienvenido al infierno. El infierno del último momento, del último instante. Ya nada vale nada y todo ha dejado de tener sentido. Bienvenido al infierno.






http://www.youtube.com/watch?v=pdqTyH9SvzA