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miércoles, 10 de agosto de 2011

INFIEL EN TIEMPOS DE FRÍO


Aquel año hizo tanto frío que en los días especialmente tristes no podía salir a la calle porque las lágrimas se congelaban convirtiéndose en témpanos de hielo que se clavaban en los ojos y hacían sangrar mis mejillas convirtiéndose, entonces, las lágrimas, en lágrimas de sangre. 

Por aquel tiempo tú no estabas y yo no podía salir solo a la calle porque las manos se me helaban. Tuve que perderme en los brazos de una cualquiera que me abrazara al pasear, que me diera calor y juntos recorrer los rincones de la ciudad. Pensarás que te fui infiel. Y no es cierto. Eso lo hice por ti. Aunque también por mí. Necesitaba recordar los sitios en los que estuve contigo. Temía olvidarlos y olvidarte a ti con ellos. Nunca te fui tan fiel como cuando te fui infiel. Siempre pensaba en ti.

martes, 1 de febrero de 2011

EL BUFÓN DE LA CORTE

El rey ve cojear a su deforme hija y sabe que no ha tropezado. Acto seguido mira al bufón de la corte, al cojo bufón de la corte, al deforme enano bufón de la corte el cual sonríe, como siempre, y comprende, el rey, que no es la degeneración y la endogamia la que ha deformado a su hija.




http://www.youtube.com/watch?v=HpxObNYFez0

miércoles, 13 de octubre de 2010

BISEXUALIDAD

Como los ángeles al caer el sol se escapan del cielo aprovechando la oscuridad así me escapo yo de ti. Noche tras noche voy en busca de mi amante, ese hombre que me atrae y me excita y me toca donde, como hombre que es, intuye que me gusta. Por las mañanas me voy a trabajar. Y tú, sin saber que él es mi mancebo, le visitas. Entonces eres tú quien goza, ya que es todo un experto. Pronto tú y yo nos quedaremos sin nuestro hombre bisexual porque no tiene momento para el descanso. Y será cuando tengamos que volver a nuestra vacía vida carnal.

miércoles, 6 de octubre de 2010

RECHAZO

Pongo la excusa de que tengo pareja para rechazarte. Pero la realidad es que eso no me impide tener diferentes aventuras con otros... prácticamente con todos menos contigo.

miércoles, 18 de agosto de 2010

INFIEL

Entro en el cuarto oscuro y constato que realmente hace honor a su nombre. La penumbra es casi absoluta y apenas se ve. No es como otros en los que “cuarto oscuro” es tan solo un concepto. Me adentro en las tinieblas un poco arrepentido. Y es que no me gusta el motivo por el que estoy allí, venganza. Vengarme del daño que me hiciste con el mismo acto que me hirió.


Allí huele a hombre y a sudor, casi sabe a hombre y a sudor. Se escuchan jadeos, algunas risitas nerviosas y el extraño sonido de los cuerpos al rozarse. Me oriento con las manos pero estas tropiezan con un cuerpo húmedo. Me detengo, espero a que mis ojos se acostumbren a la oscuridad. Un último pensamiento acerca de si debería irme me ronda. Pero lo cierto es que me siento excitado. Un poco. Me lo reconozco a mi mismo y continuo. Busco y encuentro, de nuevo con mis manos, un sillón de cuero libre. Me siento.


Ahora estoy solo y espero. Sigo captando con 4 de mis sentidos (mis ojos siguen inservibles con tanta oscuridad) todo cuanto me rodea y pienso. Pienso en ti, jodido egoísta, en tu traición, en tu mentira. Éramos una pareja liberal. Casi perdí la cuenta de los tríos y orgías en las que hemos participado. Si querías que invitáramos a alguien a nuestras fiestas privadas te lo permitía, jamás te lo prohibí. Yo disfrutaba con ello. Disfrutábamos los dos. Incluso te permití irte con alguno de tus ligues si yo no me encontraba con ganas. Pero en esta relación liberal que manteníamos encontraste un resquicio para el engaño y la infidelidad. Me ocultaste tu relación con él. No se por qué lo hiciste, pero por eso estoy ahora aquí. Se que con esta estúpida reacción mía no conseguiré hacerte ni una mínima parte del daño que tú me hiciste a mi. Y sin embargo aquí estoy, dolido y excitado.


Por un momento decido abandonarme al destino. Si en los próximos minutos nadie se sienta a mi lado me iré acabando con esta estúpida rabieta. Y justo cuando acabo de tener este pensamiento alguien me besa en el cuello. Trata de besarme en la boca pero lo rechazo dejando claro que no deseo tanta intimidad. Él se recoloca. Baja hacia mi pantalón. Desabrocha los botones. Saca mi sexo por la bragueta. Me recuesto en el sofá. Disfruto. Por un momento me abandono al placer y no pienso prácticamente en nada más. Y de pronto soy consciente. Hay algo familiar en su modo de tocarme. Hay algo familiar en su modo de excitarme. Me recuerda a ti. Eres tú. Sí, eres tú. Estoy seguro. Te estoy siendo infiel contigo. Me corro preguntándome si tú te habrás dado cuenta de que soy yo. Si habrás descubierto mi olor, mi sabor, mi tacto. Me pregunto si sabrás que tú también me engañas conmigo o si seré uno más en tu lista de infidelidades hacia mi.


Me levanto, me abrocho los pantalones y me voy. Se que esperas algo a cambio de lo que acabas de hacerme. Pero no estoy dispuesto a dártelo ahora. Salgo de la sala decepcionado y humillado. Decido no hablar contigo del tema. También pienso en el siguiente paso en nuestra relación. Si sabes o no sabes lo que acabas de hacer no tiene en realidad importancia. Está claro que con independencia de ello, nada volverá a ser lo mismo.