ATENCIÓN

ATENCIÓN: la percepción requiere participación
Mostrando entradas con la etiqueta niño. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta niño. Mostrar todas las entradas

martes, 20 de septiembre de 2011

SUEÑOS TRUNCADOS

El ladrón entra con sumo sigilo en la habitación. Por un momento observa a quien duerme en la cama como si nada ocurriera y piensa que el oficio de ladrón no es bueno. Aparta extraños pensamientos y comienza a buscar. Revuelve en silencio las estanterías, el armario, el escritorio. La caja donde está el botín aparece en el cajón de la mesa de noche. Trata de sacar la caja en silencio, pero por mucho cuidado que pone en la labor no es capaz de evitar que las monedas choquen entre si haciendo un ruido que en la tranquilidad de la noche suena atronador. "Papa, ¿eres tú?" "Si mi vida, soy yo. Siento haberte despertado. No pasa nada. Vuelve a dormir." El niño se gira y antes de acabar el giro ya está de nuevo profundamente dormido y sueña con la bici que se comprará algún día con sus ahorros.

miércoles, 20 de octubre de 2010

NIÑO ESCLAVO

El niñito inocente toma las tijeras de cortar cuero entre sus manitas y corta otra pieza. De vez en cuando mira la enorme puerta metálica de acceso a la nave. Tiene un plan al que lleva dando vueltas durante varios días y hoy lo pondrá en práctica. Mientras debe seguir trabajando en esa zapatilla. En su cabeza repasa mentalmente las acciones. Su estrategia es simple, pero esta se basa en la rapidez y en el efecto sorpresa, debe ser preciso. Y de pronto los grandes portones se abren y el hombre entra con las bolsas de la comida para él y el resto de los infantes trabajadores. El niñito aprieta con fuerza las tijeras, mira de reojo, y, cuando el hombre pasa a su lado salta abalanzándose sobre el gigante y le clava el arma improvisada en el cuello. La sangre salpica al chico en la cara. El hombre cae. El pequeño grita a sus compañeros. Estos no saben que hacer y en un principio sólo observan la escena sorprendidos. Y es cuando comprenden lo que acaba de ocurrir cuando tiran sus herramientas y salen corriendo. El niño con la cara salpicada es el último en salir. Mira con desprecio al hombre que permanece tendido escupiendo sangre, aun con los ojos abiertos, y en ellos una dulce mirada que el niño no es capaz de descifrar. El niño sale. Al principio debe esperar a que sus ojos se acostumbren a la luz. Pero cuando consigue ver el nuevo mundo que tiene ante si este se derrumba con violencia. Una imagen apocalíptica bombardea sus retinas. Y aunque aun es un niño es capaz de comprender, ahora y solo ahora, la dulce mirada del hombre. Ya no hay mundo fuera. La guerra lo ha destruido todo y ya no queda nada. El hombre, ahora moribundo y que va a dejar de ser hombre, prefirió mantener a los niños esclavos y con esperanzas de libertad que liberarlos a un mundo inexistente y desaparecido. Quizás no fue la mejor solución, pero fue una de tantas. El niñito gira sobre si mismo, regresa dentro de la nave, pasa al lado del hombre, que ya no es hombre, se sienta en su sitio, se limpia la sangre de la cara con la manga raída de su camiseta, toma las tijeras de cortar cuero entre sus manitas y corta otra pieza. Debe seguir trabajando en esa zapatilla.


sábado, 4 de septiembre de 2010

ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE

El soldado apuntó y el niño tiró el arma. En los pocos segundos que trascurrieron desde ese momento hasta que la pistola del soldado escupió la bala se sucedieron varios pensamientos. ¿Qué podía hacer él? ¡Era su trabajo! ¡Era la guerra! Y ese puto crío había degollado a uno de sus compañeros atacándolo por la espalda. No tenía más alternativa. Así que el soldado se voló la tapa de los sesos ante la mirada atónita del niño que ya se había despedido de su vida.