ATENCIÓN

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martes, 19 de octubre de 2010

ES CUESTIÓN DE TIEMPO QUE TE OLVIDE

Según pasa el tiempo te voy olvidando. Tu ausencia convierte la imagen que poseo de ti en mi cabeza en un borrón, en un fantasma difuminado. Conforme pasan los minutos, las líneas de tu rostro se van difuminando, las formas se fusionan con otras formas. Y, si pasa el tiempo suficiente, de tu cara no quedará más que una mancha deforme en un cuerpo también deforme. Tu imagen depende de ti y no podrá subsistir sin tu presencia. Su vida es breve, y si pasamos demasiado tiempo separados, te habré olvidado. Ya apenas te recuerdo y tan sólo hace unos pocos segundos que has salido de mi cama, has traspasado el umbral de mi puerta, te has ido. Deberías estar siempre cerca de mí. No porque te necesite, sino porque no quiero olvidarte. La próxima vez que te vea no te reconoceré... tal vez...

lunes, 6 de septiembre de 2010

RECUERDOS PERDIDOS

"¿Se puede saber que hace este pelo rubio en mi cama?" se pregunto el hombre sin memoria que había olvidado que la noche anterior había conocido a la mujer de sus sueños.

jueves, 2 de septiembre de 2010

ALZHEIMER

Mi anciano padre me mira a los ojos. Descubre en ellos al niño que fui. Llora.

Una enfermedad fulminante y degenerativa ataca el cerebro de mi padre y le impide recordar los episodios más recientes de su vida. Sin embargo aún está lo suficientemente lucido como para ser capaz de reproducir conversaciones enteras que ocurrieron hace tiempo. Aún no ha olvidado la alineación de su equipo de fútbol de cuando era un adolescente. A veces confunde a la enfermera con mi madre, ya que esta, cuando era joven y conoció a mi padre era también profesional sanitaria y es cierto que ambas se dan un aire. Es capaz de recordar juegos, precios de artículos, nombres de personas ya fallecidas, y algunas situaciones que ocurrieron en el pasado como el día de su boda, su estancia en el cuartelillo haciendo la mili o cuando me molía a palos con sus manos de maltratador. Hay cosas que aún no ha olvidado. Y por eso me mira a los ojos, descubre en ellos al niño que fui y llora arrepentido, sin recordar que ya le perdoné por ello y que llevábamos una temporada recuperando el tiempo que el odio nos impidió disfrutar.