ATENCIÓN

ATENCIÓN: la percepción requiere participación

lunes, 9 de agosto de 2010

CULPABLE

Todos le acusaron de ladrón al sorprenderle en la noche en la casa. Y tuvo que irse esposado, arrestado por la policía ya que no pudo defenderse de las acusaciones que contra él se lanzaban. Era cierto, había entrado a robar, a robar todas sus pesadillas para que así ella solo tuviera sueños lindos.

domingo, 8 de agosto de 2010

PROMESAS CUMPLIDAS

“Prometí seguirte haya donde fueras, ¿no lo recuerdas?”, te susurré al oído al encontrarte entre los tripulantes a bordo del barco de Caronte, con mis muñecas ensangrentadas camino del río de los muertos.

viernes, 6 de agosto de 2010

CAPITÁN COBARDE

Recién sacadito del horno, el siguiente cuento surge de trabajar sobre el tema del genio Albertucho de igual título.

El capitán cobarde observa su propio barco hundirse a lo lejos desde la isla desierta donde naufragó. "Debería haber estado allí, hundirme con él" murmura arrepentido. Pero un aleteo sobre él, en lo alto, distrae su pensamiento por un momento abriendo la puerta a uno nuevo y distinto. Así a contraluz no distingue el ser que sobrevuela su cabeza. Por eso el capitán cobarde se pregunta "¿será el mismísimo Ave Fénix o tan solo un buitre carroñero? Da igual, sea como sea no merece la pena. De todas las maneras estoy muerto. Debería haber estado allí, hundirme con él".





www.youtube.com/watch?v=TyjcJpfGXY8

...Y DEMONIOS

Corre creyendo huir de la muerte, pero es de su angel de quien huye, que trata de avisarle que la de la guadaña le espera al final, justo al final, de ese recorrido...

jueves, 5 de agosto de 2010

EL MONSTRUO


1ª parte: El Monstruo


Sí, soy un monstruo. Una vez maté un gato, a pedradas. Éramos muchos niños. Todos tirábamos piedras. Yo lancé dos. Una no le dio. De eso estoy seguro. La otra no lo sé. El gato había caído y reinaba la confusión. No sé si mi piedra le golpeó. Eran muchas sobrevolando un blanco casi inmóvil. Así que no sé si le alcanzó. No estoy tan seguro. Quizá no le maté. Mis piedras, quizás, ni tan siquiera le tocaron. Pero yo estaba allí. Eso me hace igual de culpable. Me hace un monstruo.


2ª parte: El Engaño


-Ha sido genial.

-¿Tú crees?

-¿Por qué dices eso?

-He fingido.

-¡Anda ya!

-Es cierto.

-Yo también lo he hecho.

-Lo sé.

Silencio. Luego risas.

-Te quiero.

Silencio.

-¿Por qué nunca me dices “te quiero”?

-No lo sé.

-Pero me quieres.

-Sí.

-Pero no me lo dices.

-A veces pienso que si lo digo muchas veces perdería su significado.

-Pero no quiero que lo digas muchas veces. Sólo de vez en cuando. Sólo alguna vez. Sólo una vez.

Silencio.

-¿Yo lo digo muchas veces?

-No, por supuesto que no. Me gusta las veces que me lo dices.

-No entiendo por qué no eres capaz de confiar en mí.

Silencio. Pérdida de contacto visual. Silencio.

-Creo que si no confías en mí es porque tú tienes motivos para que no se pueda confiar en ti.

-No es eso.

-¡Entonces que es!

Silencio. Recuperación del contacto visual. Silencio.

-Me fastidia que conmigo te comportes así, que en nuestra relación camines siempre con esos pies de plomo. ¿Por qué no eres capaz de dar rienda suelta a tus sentimientos? ¡Que fluyan! Iría mejor. Lo vivirías todo con más intensidad.

-Ya lo hice una vez y me hicieron daño.

-Pero ahora es diferente.

-Lo sé.

-¿Y entonces?

-Antes di demasiado. Y me perdí muchas cosas. Ahora no quiero que pase.

-Nunca he querido que dejaras de hacer nada por estar conmigo.

-No es eso. No es que prefiera hacer otras cosas a estar contigo.

Silencio. Silencio. Silencio.

-¿Qué es lo peor que podría hacerte?

-No lo sé. ¿A qué te refieres?

-A algo que no pudieras perdonarme.

-Creo que podría perdonártelo todo.

-¡Venga ya! Algo tiene que haber

-No lo sé... que me engañaras, tal vez.

Silencio.

-Pero creo que podría perdonarte. Me han engañado otras veces, ¿sabes? Y he sido capaz de perdonar. Pero sólo lo haría si me lo contaras. No entendería que no me lo dijeras. Debes decírmelo.

-¿Por qué? ¿Por qué querrías saberlo?

-Por comprender, por justificar. Si me entero por otros motivos no habría modo de justificar nada. Pero reconocerlo, al contarlo, al contarlo, lleva consigo una explicación. Si la entiendo podría perdonar.

Silencio.

-¿Me has engañado alguna vez?

Silencio.

-¿Me has engañado alguna vez?

-Bueno...

-¿Bueno qué? ¿Qué quieres decir?

-No fue exactamente engañarte.

-No te entiendo.

-Sí, estuve con alguien.

-Cómo, quién, cuándo.

Silencio.

-Cuando.

Silencio.

-¿Antes de estar conmigo? ¿Salías con alguien cuando nos besamos la primera vez? ¿Después? ¿Hace mucho? ¿Poco? ¿Cuándo?

-Después de que nos besáramos la primera vez. Poco después. No estábamos saliendo. Tu y yo sólo nos enrollábamos.

-¿Y cuando se supone que comenzamos a salir?

Silencio.

-Quién es.

-No me hagas esto.

-Quién es.

-Es mejor que no lo sepas.

-Le conozco.

-No, creo que no.

-Pero tú si lo conoces.

-Trabajaba conmigo, pero ya no lo hace.

-Sí, sé quien es. ¿Os acostasteis?

-Sí.

-Una vez.

-No.

Silencio. Silencio.

-¿Has vuelto a salir con él?

-Nunca salí con él.

-¿Has vuelto a enrollarte con él, a acostarte con él?

-No. Déjalo ya. ¿Por qué me haces esto?

-Necesito saber más.

-Estás temblando. Ven aquí.

-Necesito saberlo todo. Cuándo paso, cómo pasó, dónde pasó... todo. Necesito saber la verdad.

-¿Por qué? ¿Por qué me haces esto? ¿Por qué necesitas saber la verdad?

-Porque soy un fan de la verdad. Porque la verdad me hace un ser humano. Porque la verdad me diferencia de los monstruos.

-Te prometo que si pasara de nuevo te lo contaré. Te prometo que hablaremos de esto si quieres. Te lo prometo. Pero ahora no.

Silencio.

-Lo siento.

Silencio.

-Te quiero.


3ª parte: La Ruptura


Mi corazón me pide que te perdone. Pero mi cabeza me pide que te deje. Tenías razón. La verdad, esta vez, no me ha ayudado.

Antes me habían engañado. Y había sido capaz de perdonar. Pero ahora ha sido diferente. Contigo he tratado de ser la mejor persona del mundo. He tratado de portarme bien. He tratado de ser un buen amigo, una buena pareja, un buen amante. Y he cometido errores. Y no todo ha salido como esperaba. Y nunca me arrepentí tanto de los errores.

Y aún así me has hecho daño. Te lo he permitido todo y me has hecho daño. Otras veces no era así. Y el daño que podían hacerme podía estar justificado. Esta vez no. Por muchas vueltas que le he dado... contigo no he encontrado justificación alguna. Estoy dolido, herido. No puedo tocarte, no puedo ni mirarte, mucho menos como lo hacía antes. Sé que no se debe dejar a alguien a quien todavía se quiere. Pero yo voy a hacerlo. Voy a dejarte. Por todo, no sólo porque me hubieras engañado y mentido. Es por todo. Me cansé de quedarme con las migajas de tu tiempo. He perdido la ilusión de estar contigo.


4ª parte: El Monstruo


He pagado a esa puta y no me la he podido follar. Simplemente no se me levantaba. Estaba un poco confuso. Hoy recibí una carta. Ella se había suicidado. Tal vez el conjunto de cosas me han distraído. La puta se rió. Bromeó con que no iba a devolverme el dinero. Me da igual la pasta. Pero ese comentario me hirió y me hizo comprender donde estaba y por qué estaba allí. Tuve asco de mí mismo y la golpeé. La golpeé varias veces. La maté. Tal vez todo estaba justificado. Pero yo estaba allí. Eso me hace igual de culpable. Me hace un monstruo.

miércoles, 4 de agosto de 2010

AMORES DE "QUITA Y PON"

-Es bonito enamorarse de ti, eres estupenda. Y es genial que te llames María. Mi antigua novia también se llamaba así. Y había comprado un montón de tatuajes de “Quita y Pon”, muy bonitos, con su nombre. Así podré volver a usarlos.

-Pero me llamo María del Mar, y todo el mundo me llama Mar.

-Ya, sin embargo yo no soy como todo el mundo. Yo soy tu enamorado. Yo te llamaré María.

martes, 3 de agosto de 2010

EL ARTISTA

El joven pintor debería haberse percatado de la inminencia de su muerte. Debería haber adivinado que pronto abandonaría este mundo brutal pero sutilmente asesinado. Debió haberlo hecho cuando aquel hombre sin escrúpulos compró la totalidad de sus pinturas. Y es que la obra de un artista se revaloriza tras su muerte, sobretodo si ésta se produce en condiciones extrañas, sin motivos aparentes y todavía, hoy, sin aclarar.

lunes, 2 de agosto de 2010

MILLONES DE PALABRAS

Para celebrar mis mil primeras visitas publico uno de mis cuentos favoritos... Dicho cuento surgió en un taller de contar historias a partir de un poema de Jacques Prevert (desayuno) el cual incluyo al final del post...

MILLONES DE PALABRAS

La puerta de la cafetería se abre. Él entra. Con paso lento, pero firme, llega a la barra. Mira a lo largo de ella como buscando a alguien. No es así. El camarero se acerca. Hablan, él sonríe, como si tratara de ligar, o como si quisiese dar celos a alguien. Si es eso, sabe que no lo consigue. El camarero se dirige hacia la máquina de café. Coge una taza grande. En el dosificador pone dos cargas. Prepara el servicio y se lo lleva junto con el café cuando éste está servido. Junto a la taza deja una pequeña lechera de metal. Él se gira, observa el local lleno de gente, casi todas las mesas, no todas, están ocupadas. Se vuelve sobre sí mismo de nuevo, sobre el café. Vuelve a sonreír al camarero y éste le devuelve la sonrisa, como si tratara de dar celos a alguien. Si es eso, sabe que lo consigue. Él se sirve la leche, el azúcar, remueve con la cucharilla y se quema los labios por la precipitación. Respira hondo. Toma su taza y se acerca hasta mi mesa. Se sienta en la silla libre. Respira. Ya no sonríe. Está como ausente. Ni si quiera mira ya al camarero. De su abrigo, que ni si quiera se ha molestado en quitar, saca un paquete de tabaco de liar. También papel, también un mechero. Sin decir nada se lía un cigarrillo, lentamente, concentrado. Muy concentrado, o al menos eso trata de aparentar aunque no está seguro de para quien. Lo enciende, da un par de caladas, sus labios juegan con el humo. Apura el café, ya está casi frío. Posa la ceniza en el cenicero y deja también el cigarrillo. Se levanta. Mira hacia la puerta. Se va. Me imagino con la cabeza en mis manos, llorando, pero no lo hago. En cambio agradezco que no haya montado un numerito, hay demasiadas personas en la cafetería y siempre llama la atención ver a un par de maricones discutiendo. No sé si volverá a su vida heterosexual, o seguirá siendo un gay reprimido oculto bajo una fachada de bisexualidad. Sólo sé que en cualquiera de las vidas que elija yo no estaré. Eso me entristece y a la vez me alegra. Pienso en nuestra relación y me doy cuenta de que este encuentro en esta cafetería lo resume a la perfección. Él entra, y sin apenas mirarme, sin ni siquiera hablarme, se va. Se va sin pronunciar una palabra.




Dejeuner du matin

Jacques Prévert (1900 - 1977)


Il a mis le cafe

Dans la tasse

Il a mis le lait

Dans la tasse de cafe

Il a mis le sucre

Dans le cafe au lait

Avec la petite cuiller

Il a tourne

Il a bu le cafe au lait

Et il a repose la tasse

Sans me parler

Il a allume

Une cigarette

Il a fait des ronds

Avec la fumee

Il a mis les cendres

Dans le cendrier

Sans me parler

Sans me regarder

Il s'est leve

Il a mis

Son chapeau sur sa tete

Il a mis

Son manteau de pluie

Parce qu'il pleuvait

Et il est parti

Sous la pluie

Sans une parole

Et moi j'ai pris

Ma tete dans ma main

Et j'ai pleure.



Desayuno


Echó café

en la taza.

Echó leche

en la taza de café.

Echó azúcar

en el café con leche.

Con la cucharilla

lo revolvió.

Bebió el café con leche.

Dejó la taza

sin hablarme.

Encendió un cigarrillo.

Hizo anillos

de humo.

Volcó la ceniza

en el cenicero

sin hablarme.

Sin mirarme

se puso de pie.

Se puso el sombrero.

Se puso el impermeable

porque llovía.

se marchó

bajo la lluvia.

Sin decir palabra.

Sin mirarme.

Y me cubrí

la cara con las manos.

Y lloré.

domingo, 1 de agosto de 2010

RISAS Y ODIO

Me has hecho reír y llorar al mismo tiempo... eso significa que te quiero y te odio por igual.

FINALES ALTERNATIVOS

Repaso nuestro último día minuto a minuto, segundo a segundo, instante a instante tratando de anticiparme al error, a ese fallo que empuje a tu muerte y a mi destrucción... tal vez la próxima vez pueda arreglarlo. No quiero que mueras. No quiero que muramos...