ATENCIÓN

ATENCIÓN: la percepción requiere participación

lunes, 18 de octubre de 2010

FANTASMAS

Al mirarme en el espejo lo recordé todo y comprendí lo que había ocurrido.


La persona que devolvía gestos y mirada en ese espejo tenía la cabeza ensangrentada. Me toqué la frente, y la persona al otro lado del espejo hizo lo mismo, y sentí el cálido roce del liquido rojo, espeso, entre mis dedos.


Las imágenes comenzaron a bailaron entre mis pensamientos. Un semáforo en rojo. Una imprudencia. Un freno pisado demasiado tarde. El sonido de un golpe seco. El mundo dando vueltas. Yo, tendido en el suelo. Mucha gente a mi alrededor. Gritos. Confusión. Sirenas. Luces.


Y mi siguiente recuerdo es éste. Yo mismo mirándome en este espejo, con mi rostro cubierto de sangre, mirándome, comprendiendo que no salí vivo de aquella situación y que en realidad soy un fantasma condenado a vagar por el mundo con la cabeza destrozada por un golpe contra el suelo. O tal vez condenado a permanecer encerrado ante este espejo que de momento me tiene atrapado, quizá para siempre.

domingo, 17 de octubre de 2010

DOLOROSA ENFERMEDAD TERMINAL

El perro observa a su amo. Éste tiene el rostro triste, muy triste. El animal se acerca a él con el objetivo de animarlo. Mueve el rabo, inocente, tratando de sacar en su dueño una pequeña sonrisa. El hombre observa a su perro. Cierra los ojos. Suspira. Se agacha. Le acaricia. Sin sonreír. Posa una mano en la cabeza, otra sobre el lomo y, resignado, con un movimiento brusco, le retuerce el cuello.

DIOSES INSACIABLES

Algunos lloran. Y es que la escena es triste. El campo de batalla está desolado. Decenas de cadáveres cubren el terreno. El dios gigante ha decidido arrasar con todo a pesar de rezos y ofrendas. Su poderoso dedo ha aplastado una y otra vez. Y cuando todos corrían un llama de fuego que bajó desde el mismo cielo ha abrasado todo cuanto quedaba con vida. Y como la destrucción llegó se fue. Y es que el niño fue llamado por su madre. Y este, con su lupa nueva en la mano, corrió hacia su casa dejando atrás lo que quedaba del hormiguero.

viernes, 15 de octubre de 2010

EVASIÓN

Como las ángeles al caer el sol, así me voy yo también a los bares. De hecho en las últimas horas de la tarde es cuando me encuentro con muchos de ellos en los diferentes garitos que frecuento. Ellos beben. Yo también. Ellos tratan de olvidar cuanto odian al altísimo. Yo trato de olvidar cuanto te odio a ti. Y ya al caer la noche ellos vuelven al cielo, borrachos, con su dios. Y yo regreso a casa, borracho, contigo.

DIAS SENCILLOS

"Duele... mucho" "Y más que te va a doler". El niño mira a su madre. Y después mira la enorme herida que tiene en su pequeña rodilla. La madre desinfecta con un algodoncito empapado en alcohol. La madre suspira, el hijo solloza. Este vuelve a mirar a su madre y después la enorme herida. Y cierra los ojos. Piensa en el momento del golpe, en el raspón contra el suelo y sonríe por un momento. En el fondo ha sido un buen día. Entonces vuelve a sollozar. "Duele... mucho".

miércoles, 13 de octubre de 2010

BISEXUALIDAD

Como los ángeles al caer el sol se escapan del cielo aprovechando la oscuridad así me escapo yo de ti. Noche tras noche voy en busca de mi amante, ese hombre que me atrae y me excita y me toca donde, como hombre que es, intuye que me gusta. Por las mañanas me voy a trabajar. Y tú, sin saber que él es mi mancebo, le visitas. Entonces eres tú quien goza, ya que es todo un experto. Pronto tú y yo nos quedaremos sin nuestro hombre bisexual porque no tiene momento para el descanso. Y será cuando tengamos que volver a nuestra vacía vida carnal.

martes, 12 de octubre de 2010

ESCRITOR

Y dio otro bocado. Y con él desaparecieron personajes secundarios que confundían al lector y unas cuantas situaciones que no habían sido lo suficientemente desarrolladas. Y con el siguiente corte desapareció una anécdota que, valga la redundancia, no venía para nada a cuento. Otro recorte y con él se fueron conjunciones, adverbios y adjetivos, todos los que eran realmente innecesarios. Llegados a este punto el escritor releyó su relato. Era perfecto. Y contó. Noventa y ocho, noventa y nueve y cien. Cien palabras exactas por lo que además tenía la longitud perfecta para ser un microcuento perfecto. Pulsó a enviar.

viernes, 8 de octubre de 2010

SIN PALABRAS

Pongo ojitos de cordero degollado esperando ablandar tu inquisitiva mirada. En un momento he sido sorprendido por ti y es evidente que no te ha gustado lo que has visto. Y es por ello que me miras así. Sin embargo tu lenguaje no verbal sucumbe a mi mirada y me abrazas. No dices nada, cosa que agradezco. Al rato te desprendes de tu pañuelo verde, tu precioso y preciado pañuelo y lo usas para vendarme las heridas sangrantes de mis muñecas. Al acabar me sonríes, pero tus ojos reflejan tristeza tan solo. Yo bajo la cabeza con una ligera mezcolanza de vergüenza y arrepentimiento. Quiero prometerte que no volveré a hacerlo. Pero soy incapaz de decírtelo.

miércoles, 6 de octubre de 2010

RECHAZO

Pongo la excusa de que tengo pareja para rechazarte. Pero la realidad es que eso no me impide tener diferentes aventuras con otros... prácticamente con todos menos contigo.

martes, 5 de octubre de 2010

DEGENERATIVO

Y dio otro bocado. Pequeño esta vez. Y él olvidó el nombre de su nieto. Y dio otro bocado más. Esta vez un poco mayor. Él olvidó como hablar, como reír, como comer, incluso como mirar. Mi abuelo poco a poco se consume. Su cerebro es devorado bocado a bocado por un ser abominable, una enfermedad, que ha hecho de él su plato favorito.