ATENCIÓN

ATENCIÓN: la percepción requiere participación

martes, 22 de febrero de 2011

CURIOSIDAD

-Quiero saberlo absolutamente todo sobre ti.
-Pero el día que lo sepas todo perderás el interés y te irás.
-Lo sé, pero soy demasiado curiosa.

lunes, 21 de febrero de 2011

ADICCIONES


- Don Manuel, otra vez por aquí...
- Ya lo se señorita, no me eche la bronca. Se que es la tercera vez, se que la última conseguí incluso acabar el programa de desintoxicación... Pero llego luego a la calle y... no se que me ocurre. Se ve que quedan facetas en mi vida que aun debo trabajar. Y ya ve, vuelvo a estar aquí.
- Esta bien, por lo menos reconoce y regresa. Eso es importante. Pero tiene que apartar de una vez la droga de su vida, por usted, por las personas a las que quiere.
-Si lo se.
La señorita se levanta y se va hacia el despacho donde guardan los expedientes de las altas terapéuticas para recuperar el expediente de don Manuel. Este mira a la señorita y no puede evitar imaginarla en otro contexto. "Apartar la droga de mi vida por las personas a las que quiero..." musita para si el drogadicto "...el problema, señorita, es precisamente cuando aparto mi droga de mi vida."

domingo, 20 de febrero de 2011

NUEVAS TECNOLOGÍAS

El hecho de que hable contigo por un chat no quiere decir que quiera verte. Prefiero recordarte como un fantasma entre los bits que como la mujer que me destrozó el corazón.

sábado, 19 de febrero de 2011

DORMIR, SUFRIR, MORIR

Dormir es un cuento que ya fue publicado, sin embargo forma parte de una especie de trilogía (tan de moda de un tiempo a esta parte) así que lo recupero y lo uno a los otros dos cuentos que de algún modo lo completan, o se autocompletan...

Dormir


“Déjame dormir un poco más, quiero ver el final de mi sueño. Es tan bello...” Y se dio cuenta de que el final del sueño había llegado, y se hacía realidad por que era ella quien trataba de despertarlo.


Sufrir


“Déjame dormir un poco más, quiero ver el final de mi sueño. Es tan bello...” Y se dio cuenta de que el final del sueño había llegado, ya que era el dolor de su muerte quien trataba de despertarlo.


Morir


“Déjame dormir un poco más, quiero ver el final de mi sueño. Es tan bello...” Y se dio cuenta de que el final del sueño había llegado, ya que era el dolor de su ausencia quien trataba de despertarlo.


viernes, 18 de febrero de 2011

SUPERFICIALIDAD

Tenía unos pechos bonitos, grandes y perfectos. Y su cuerpo era precioso, casi increíble, todo lleno de curvas vertiginosas. Lo peor era que ella lo sabía, y tal vez por eso se embutía en esos vestiditos que se pegaban a su torso y casi se convertían en su segunda piel. Vestiditos que desafiaban el fin originario de su creador, vestir y ocultar, e insinuaban y mostraban las lindezas de esta diosa. Por eso cuando me eligió a mi de entre toda la chusma que babeaba por sus huesos me sentí tocado por la pluma del ala de un ángel. Sin embargo, al llegar el invierno, y con él el frío, ella se fue escondiendo, capa a capa, en abrigos y prendas cada vez mas gruesas. Sus formas se habían perdido. Y de pronto sentí que no podía mantener con ella ni una sola conversación interesante. No tuve mas remedio que despedirme de ella... hasta el verano siguiente. Aunque también rezo porque este año venga una primavera calurosa.

jueves, 17 de febrero de 2011

OJOS VENDADOS


Cuento que surge de trabajar con la letra de la canción “Ojos Vendados”
de Loquillo y los Trogloditas

El dolor en sus muñecas era casi insoportable. Las ataduras que le aprisionaban las manos eran muy fuertes. Forcejeó. Pero eso empeoraba la situación, el roce con la carne de las cuerdas destrozaba la piel y se hundían en ella.
Sus ojos estaban vendados. Lo habían estado durante horas.
Trató de recordar, de hacer memoria. La carretera vieja. Un coche en la cuneta. Tres sombras haciendo señas para que se detuviera. Al bajar del vehículo, una paliza. Golpes hasta que quedó reducido en el suelo. Unas esposas. Unas cuerdas. Una capucha. Su cuerpo tendido en el maletero de su propio coche. Y un solo recuerdo, un solo pensamiento. Su amada le esperaba en el pueblo siguiente, en la plaza, en el banco bajo el nogal, como todos los viernes, tras salir de trabajar, esta vez, ajena a todo lo que ocurría. Esperando, siempre esperando. Y luego nada más. No recordó nada más.
Alguien entró en la sala. Al tratar de balbucear un grito de dolor sintió la mordaza. Gritó. Pero la tela en su boca amortiguó los sonidos hasta hacerlos casi inaudibles. Sintió entonces el dolor agudo en el estómago. Alguien acababa de golpearle con fuerza, tal vez la misma persona que había entrado en la sala.
Otras dos personas entraron después. Lo supo por que lo hicieron conversando despreocupadamente.
-Ha despertado.
-Estupendo. Daremos una lección a este violador de mierda.
El reo escuchó este breve parafraseo y trató de darle coherencia en su cabeza. No fue capaz. Un instante después recibió un fuerte golpe por encima del cuello. Cayó al suelo. Trató de gritar. Más golpes. En las piernas, en la cabeza, en el estómago. Pero las cuerdas y la mordaza estaban demasiado fuertes. No pudo defenderse. Se abandonó en el suelo y soporto como pudo el dolor, preguntándose por qué. Por qué estaba ocurriendo todo aquello. No obtuvo respuesta. Sus captores golpeaban en silencio y su cabeza, saturada, sólo le traía a la mente el recuerdo de su amada.
Lo levantaron. Una luz cegadora golpeó sus ojos. Le habían quitado la venda. Pero no pudo ver nada. Demasiadas horas sumido en la más profunda de las oscuridades. Demasiados golpes en la cara habían hinchado su rostro. Los captores sabían esto cuando le retiraron el trapo.
-Ahora vas a saber que se siente, hijoputa.
Y sintió como le bajaban los pantalones. Sintió como en poco tiempo había caído en un estado de indefensión y apenas podía poner resistencia. Sintió como le daban la vuelta y como lo colocaban de cintura para arriba sobre una mesa.
-Espera, quiero oírle gritar. Aquí no le escuchará nadie. Quiero oírle gritar.
Le quitaron la mordaza. La boca le dolía, se sentía los labios hinchados y la lengua completamente seca. Trató de balbucear algo, pero aún no podía. Ni siquiera sabía que decir.
Sintió algo duro y frío en su piel. Pudo adivinar que era como una barra metálica, o quizá un rastrel de madera, en su culo. Trató de resistirse al comprender que iba a pasar. Pero dos de sus captores lo retenían con fuerza. La barra se introdujo dentro suyo y esta vez sí pudo emitir un sonido: un grito desgarrador.
Unos minutos después ya no sentía la barra, aún así siguió gritando, dejándose la voz en cada aspiración. No sentía la barra, sólo sentía dolor y humillación.
-Esto no es suficiente. Quiero humillarlo aún más. Voy a penetrarlo yo, por mi hermana. Lo haré yo.
Sintió un cambio de posiciones en sus captores. El que tenía la barra la tiró al suelo, era metálica, lo supo por el sonido, y se colocó a su lado para asirle con fuerza.
El reo volvió a sentir en su culo una sensación de presión, parecida a la de antes, solo que esta vez más cálida. Quiso gritar más fuerte, mucho más fuerte. Pero esta vez trató de contenerse. Tan solo lloró. En silencio.
-¿Qué se siente, hijoputa, al ser violado? Cabrón de mierda... ¿qué se siente? ¿Le preguntamos a mi hermana?
-¿Por qué me hacéis esto? ¿Por qué? -Y entre sollozos, la última palabra se juntó con un grito. Esto debió excitar al captor. Sintió un liquido resbalando entre sus piernas.
Volvieron a ponerle la venda y la mordaza. Le subieron los pantalones y le dejaron tirado en el suelo. Él siguió llorando, y en su cabeza, el recuerdo de su hermosa chica, esperando, esperándole en la plaza, en el banco debajo del nogal, como todos los viernes, tras salir de trabajar, esta vez, ajena a todo lo que ocurría. Esperando, siempre esperando. El reo inocente había perdido toda esperanza. Jamás volvería a besar los labios de la mujer que amaba.
Los minutos se enmarañaron con las horas y perdió la noción del tiempo. Estaba inmerso en una gran pesadilla de golpes, y vejaciones, y violaciones, y maltratos, cuando sus captores entraron, discutiendo, en la sala.
-Pero ha tenido que ser él. Mi hermana lo reconoció.
-Pues está claro que se equivocó.
-¿Y que hacemos con éste?
-Le soltaremos. Ni siquiera nos ha visto la cara.
Y de pronto el silencio. Los tres captores miraron al reo, sentado en el suelo, ensangrentado, devolviéndoles la mirada. En un forcejeo había conseguido quitarse la venda y ahora les miraba fijamente.




http://www.youtube.com/watch?v=UWUeJ9SHb2A


martes, 15 de febrero de 2011

INCOMPRESIÓN

Al contemplar mis manos bañadas en tu sangre y al observar el armazón sin vida tendido en el suelo que hacia las veces de tu cuerpo comprendo que todo ha terminado. Que hemos llegado, conseguido, la expresión máxima del amor cuyo culmen ha sido tu muerte y mi destrucción. Pero hemos hecho participes a demasiada gente de nuestro acto y alguien ha llamado a la policía. Un agente está del otro lado de la puerta gritando que abra, cosa que, por supuesto, no hago. En cambio, beso tu cuerpo sin vida como si te besara a ti, aunque se que no estas ahí, sino que ahora existes como un ser atemporal, incorpóreo. Eres completamente libre. Y decido, en el último momento, saltar al vacío por la ventana, justo en el momento en que la policía tumba la puerta. Lo hago por que sé que nadie entendería esta muestra tan brutal de amor y la prisión no era algo que entrara en los planes de ninguno de los dos.

miércoles, 9 de febrero de 2011

AZAR

Siempre estaba allí, fuese donde fuese, siempre se la encontraba, como por casualidad. Eran demasiadas casualidades. Pero es que a veces las casualidades son demasiadas.

martes, 8 de febrero de 2011

MALVADO

Niño-polen era muy travieso. Se divertía buscando a los niños alérgicos y los molestaba hasta casi hacerlos llorar.

sábado, 5 de febrero de 2011

HELL


100 entradas ya en mi blog... todo empezó con un cuentecito, sentencias, que jamás pensé que fuera a acabar en un escenario. Tiempo después escribí esta piecita, un poco clown, para llevarla a escena y, cosas que tiene esto de la creación, nunca llegó a llevarse a un escenario. Me parece justo que para celebrar estas 100 primeras entradas en mi blog sea precisamente este texto el que ocupe esa entrada número 100. El texto en sí es un poco sartriano (esta palabreja me la he inventado, jejeje) y hay fragmentos que son homenajes y adaptaciones, me parece justo matizar...



Dos niños entran en escena con una marcha fúnebre cantando una canción infantil con un tono muy tétrico “ahora que vamos despacio vamos a contar mentiras”. Hacen un recorrido por el escenario y terminan de frente al público con el el fin del estribillo de la canción. Miran al público. Comienzan los juegos. Botan una pelota, revuelven, corren, enredan, se tiran del pelo, juegan con el público... En un momento los dos van al centro del escenario y empiezan a pintar en unos folios. Cuatro folios, en cada folio una letra, una letra que formará el título de la pieza teatral y que colgarán en el telón de fondo del escenario: “HELL”.


Una vez terminan los niños dejan de ser niños. Son ya ancianos. Dos ancianos, 1 y 2.


1y2: ¡¡El infierno!!

1: Así que esto es el infierno.

2: Pues no lo esperaba yo así.

1: Es oscuro.

2: Tétrico.

1: Pequeño.

2: Muy pequeño.

1y2: Y ahí hay gente que mira y observa.


Se miran. Se examinan.


1: No estoy nada mal.

2: Alguna arruga quizás.

1: Alguna cana.

2: Postura incorrecta.

1y2: Estoy bien, me encuentro bien.

2: Quizás el cartel esté equivocado. Quizás esto no es el infierno.

1: ¿Por qué pienso eso?

2: ¿Y por qué debería estar aquí?

1: No lo se...

2: Nunca hice nada malo.

1: Un niño modélico.

2: Un adulto ejemplar.

1y2: Un anciano entrañable.


Pasan unos segundos estáticos mirando al frente con la mirada perdida.


1: No creo en dios.

2: ¿Qué?

1: Eso, que no creo en dios.

2: ¿Y eso es motivo para mandar a alguien al infierno?

1: No lo se...

2: Es como que te fusilen por no creer en la dictadura.

1: Puede...

2: Además, sigo sin saber si realmente dios existe, quiero decir: Todavía no lo he visto, ni siquiera me ha juzgado.

1: Existe, claro que existe.

2: ¿Cómo estoy tan seguro?

1: Estoy en el infierno, ahí lo pone. Si hay infierno tiene que haber cielo. Y si hay cielo tiene que haber dios. Es lógico.

2: Pudiera ser... es lógico.


Pasan unos segundos estáticos mirando al frente con la mirada perdida.


1: Luego está lo de Samuel.

2: ¿Qué?

1: Lo de Samuel.

2: Y a qué viene Samuel ahora.

1: Que igual estoy aquí por Samuel.

2: ¿Por Samuel? ¿Qué dices? Si solo era un niño. ¿Qué tendría? ¿Tres años?

1: Cinco.

2: Aún así era un niño.


Aquí se produce un cambio. 1 cuenta la historia desde un personaje anciano y 2 desde un personaje niño. Ambos miran al frente.


1: Recuerdo a Samuel.

2: Lo había pedido de regalo de cumpleaños.

1: Un hermanito.

2: Quiero un hermanito para mi cumpleaños.

1: Para jugar con él.

2: Para quererlo... Y mis padres...

1: (Con voz de adulto exagerada) Que si, que pronto, que ya la cigüeña te va a traer pronto a tu hermanito como regalo de cumpleaños.

2: Y un día llegó.

1: Un tiempo antes de la fecha de mi cumpleaños.

2: Se ve que aunque las cigüeñas son las que marcan el día de tu cumpleaños luego olvidan y no saben mucho de fechas.

1: Samuel, mi regalo de cumpleaños.

2: Mi regalo de cumpleaños.

1: Allí estaba.

2: Gordo.

1: Pequeño.

2: Rechoncho.


Pausa.


1: Pronto me di cuenta de lo pretencioso de mi regalo.

2: Yo era demasiado pequeño y no me podía ocupar de él. De mi regalo.

1: Mis padres debían de hacer todo el trabajo, el trabajo más duro.

2: Así que a pesar de lo que quise ese regalo, de lo que lo quería, de lo que lo había deseado...

1: No podía dejar que mis padres se ocuparan de todo ese trabajo.

2: Y decidí deshacerme de mi regalo ahogándolo en el fondo de la bañera.


Pausa.


1y2: (Como niños) Samuel.


Pausa.


1y2: (Como ancianos) Samuel.

1: Era un niño.

2: No puede ser por eso.

1: Lo hice con buena intención.

2: No puede ser por eso.

1: Quería liberar a mis padres de todo ese trabajo.

2: No puede ser por eso.

1: De hecho no hacían mas que quejarse.

2: No puede ser por eso.

1: Entonces tuvo que ser por lo de no creer en dios.

2: ¿Tú crees?

1: Quizás, no lo se...


Aquí se produce un nuevo cambio. Esta vez 2 cuenta la historia desde un personaje anciano y 1 desde un personaje niño.


1: Recuerdo... yo tenía 13 años. Recuerdo a aquel testigo de jehová que vino a casa.

2: Primero habían sido los de la iglesia evangélica.

1: Sí, pero lo importante...

2: Quince minutos después fueron los mormones los que llamaron a la puerta.

1: Ya pero a lo que iba...

2: Estaba viendo bola de dragón y 17 minutos después, a mitad del capítulo, los de la secta esa vendiendo pasajes para la nave espacial.

1: Vale... Y por último los testigos de jehova.

2: (con voz de adulto forzada mostrando una amabilidad excesiva) ¿Está tu mama en casa?

1: No, por última vez, no.

2: Venía a traerle el último número de nuestra revista...

1: Tiene que liberar a mi madre.

2: ¿Qué? ¿Por qué?

1: Desde que mi madre lee su revista hace muchas cosas raras y... a mi me da miedo. No me gusta nada su religión. Desde que llegó a mi vida no hago más que pensar en cosas... ¿Qué clase de dios hace pensar a los niños incluso cuando no están en el cole?

2: Bueno, a veces uno se preocupa... pero... para todo debe haber una razón.

1: Ya, como dicen sus revistas, las he leído, ¿sabe? Dios, jehová, es mucho más grande y más sabio. Intentar comprender lo que piensa es como si una hormiga intentase comprender que pensamos nosotros...

2: Exacto. Pero podemos confiar en su sabiduría y tener fe en que él siempre nos mira.

1: Claro, como hago yo con el hormiguero del patio. Me pasé días mirando las hormigas tratando de distinguir las que eran buenas de las que eran malas. Pero parecían todas iguales... Así que las castigué a todas.

2: Pero eso no es...

1: Las castigué a todas con la manguera, con gas de un mechero, con un palo, con mi mano... y... no me di cuenta al principio pero luego me pasé con la pala. Las hormigas podrían haber rezado todo el día. Daba igual, no las habría oído. En realidad creo que no pudieran hacer nada.

2: Pero eso no es lo que dice...

1: Y con nosotros es igual. Tampoco podemos hacer nada por cambiar. ¿Por qué preocuparse? Ey, ahora estoy mucho mejor...

2: Bien, eso está muy bien, yo creo...

1: Creo que lo que debemos hacer es comportarnos como si tal cosa y no pensar en que dios pueda estar ahí arriba con una pala gigante.

2: Bien.. eso está... ¿bien?

1: Adiós...


Hace un gesto como de cerrar una puerta y se vuelve al centro del escenario y se va trasformando en el anciano. 2 al principio se muestra desconcertado por la conversación, luego vuelve al centro del escenario trasformado en anciano también.


1: Ha tenido que ser por eso.

2: Pero no es justo.

1: O por lo de Samuel.

2: Otra vez con Samuel... yo era un niño...

1: O por...

2: (Gritando) ¡Era un niño! Un niño... ¿Cómo se puede condenar a alguien por lo que hizo cuando era un niño? ¡Es absurdo!

1: A mi no me grites... yo no soy quien me ha mandado aquí...

2: Un niño, inocente, con pensamientos y actos inocentes. Luego crecí y fui una persona recta.

1: Siempre fui un niño. Lo de Samuel o lo de dios, siempre fue porque yo estaba encima de todo eso. Siempre era yo. Una imagen ante un público, pero siempre yo. Por eso este es mi infierno...


Pausa.


1y2: Así que este es el infierno. Mi infierno.

2: Un publico impasible.

1: Y yo solo con mis pensamientos.

2: Y yo solo con MIS pensamientos.

1: Pues no se está tan mal...

2: ¿Cómo que no se está tan mal?

1: Y ahora qué problema tienes...

2: Hace calor, nos miran, y mis propios pensamientos me molestan.

1: Bien, pues me voy.


Se gira, de momento no se va.


2: Pues vete.

Ahora 1 sí que se va.


2: Y ahora qué pienso... (se sienta). ¡No puedo pensar! Qué sensación más extraña. ¡No puedo pensar!


Un pelota sale rodando por el lateral por donde 1 se fue. 2 la para, sonríe. Por el lateral se asoma 1.


2: Pues bien, continuemos.


Telón.